ROSA, LA PUTA MADRE
Alma Aparicio Riquelme
Nació en un campo florío, rodeada de robles y aromos,
aprendió mañas y triquiñuelas junto a sus seis hermanos.
Del campo, la flor más hermosa.
Se enfrentaban rebenque en mano, se peliaban, los piones, por la Rosa.
Se matrimonió siendo huaina,
Parió tres hijos pal hombre que se trenzó en una riña.
Lo endilgó, la muerte, a la tumba colgándolo de una piña.
Con su cuartita de tierra... no hizo muchazo la Rosa.
Mermó la pastura a los chanchos, a la vaca y al ternero.
Entonces pensó la moza en las verdosas colinas,
en las lomas y en las vegas…y en toítas las siembras vecinas.
Antes que asomara el alba con lazo amarró los chanchos…
se las echó pa los campos pa alimentar los marranos.
¡Las chacras de papas…! ¡toítas iban en merma!
Naiden supo lo que ocurría…
Le echaron la culpa al diantre que de noche remolía.
Por dos meses completitos
la Rosa engordó los chanchitos a costilla de sus vecinos.
¡Qué diablos! – decía en su mente –
“mis chiquillos lloran del hambre y ese dolor, sí, que es fuerte”
¡A la mierda se va la honradez y tamién las guenas costumbres!
Martillo y cuchilla en mano a tierra tumbó los chanchos.
Los peló bien pelaítos…sacó varias lonjas de cuero
y las guardó pal invierno,
...un fondo de chicharrones… pal caldillo de la abuela;
tres latas de manteca, una vara e longaniza,
huesos pa la cazuela.
Enyugó vaca y ternero,
se enrumbó por los caminos acarreando lo carniao.
Mercadeó con los vecinos pa vender lo cosechao.
Buen precio le pagaron por los productos faenaos..
¡Benaiga mi inteligencia, re guena la negociá! -
pensaba mientras venía, de vuelta la Rosa , al rancho.
“Dios bendiga a mis vecinos y multiplique sus siembras.
Un paire nuestro por ño Gabino y otro va por ño Pancho.
En cuanto estén guenas las chacras...
volveré a pasturiar los chanchos.
LLAGAS ABIERTAS
Alma Aparicio Riquelme
Con el alma hecha jirones y con mis carnes abiertas
me pondré de pie, me levantaré nuevamente.
Renaceré cual renace la hiedra trepando al muro.
¡No me ha vencido la muerte ni me han silenciado los labios!
¡Gritaré fuerte de sur a norte, de mar a cordillera
¡Heme aquí,
en medio de mis muertos estoy sobreviviendo!
Los recuerdos seguirán latentes...
la memoria de muchos sigue intacta:
la historia quedó escrita
en la tierra que acunó a los cuerpos
de los miles que cayeron en batalla.
Compañeros que arrastraron las cadenas...
eslabones de dolor y de tortura.
De mis heridas, sangrantes de recuerdos,
surgirán tronchadas notas.
Al verso pondrán dulce melodía
y de mis llagas abiertas,
para ellos, brotará poesía.
SUEÑOS
Alma Aparicio Riquelme
Me lleva el pensamiento por un jardín de sueños
donde las flores más hermosas
clavan sutiles espinas.
Transida vaga el alma por prados de frescor
mientras los ojos del desvelo lloran lágrimas dormidas.
Y sueña en el jardín entre las flores más bellas.
En alas de los sueños teje blancas amapolas
y doradas mariposas.
Risa cantarina, de un río misterioso
brota susurrante entre cerros y quebradas.
Y mi sueño del jardín, escapa con premura
del claustro de lo incierto para dormirse en la inocencia
del más puro sentimiento.
Descuaja el cielo nubes grises, somnolientas,
bajan a dormirse sobre las hierbas de mis sueños.
Y…sueña…sueña mi alma en el jardín de lo intangible.
Extrañas flores infecundas
caminan y danzan sobre el prado ...
que habita en los sueños más profundos.
SU PARTIDA
Alma Aparicio Riquelme
Cuando la soledad invade tu vida,
tu casa, tu existencia, todo tu ser
¿Cómo lo haces para soportar los días,
las noches, los años?
Se ha ido, ha volado hacia otro nido
a cumplir sus sueños, su historia...
Se ha ido para no volver.
Se ha ido dejando su aroma,
dejando sus huellas en cada rincón.
Y yo, no pude retenerla...
sus alas crecieron, aprendieron a volar.
En los espacios, con su risa ausente
se revuelcan tristes los fantasmas.
La casa sin ella se siente vacía,
ya no es la misma casa...es otra...
con su partida se fueron los rayos del sol.
Heme aquí, en penumbras,
sepultada la palabra en mi boca,
llanto silente nubla mis ojos,
tristeza estruja mi alma
rodeada de grises sombras.
Hoy, la soledad es el ropaje
que cubren los espacios
de esta casa vacía y enorme.
Hoy, la soledad es nota triste
vibran sus cuerdas rotas
quebrantando todo mi ser.
Se ha ido la mitad de mi vida.
Se ha tronchado la esperanza futura
No queda nada para asirme a la vida.
Es el principio de un solitario final.
Mi alma se ha engarzado a la noche
tejiendo quebrados sueños:
trémulas se confunden emociones
que no saben si llorar o maldecir.
FUE MEJOR
Alma Aparicio Riquelme
Fue mejor no decirnos adiós.
Se me hubiese roto el alma al verte partir.
Mis ojos rompieron en llanto
al ver tu habitación vacía...vacía de ti
No sabes...qué se siente
cuando alguien amado se marcha... se muda de nido.
Fue mejor que ocurriera en mi ausencia,
de lo contrario me hubiese aferrado a tu cuerpo
para no dejarte partir.
Duele tu ausencia...duele de verdad...
pero es tu vida y la debes vivir
En tu marcha te llevaste la mitad de mi ser.
Extrañaré tu risa loca, el desorden de tu pieza.
Extrañaré los minutos,
que sentada sobre mi cama hablabas sin cesar.
¿Cómo serán los días venideros?
Aquellos que acunarán nostalgia,
pegando al alma disimulado dolor
No habrá nadie para contarle
las penas, alegrías y sueños...
las novedades del quehacer laboral.
Contaré otras historias en la libreta de apuntes.
Cuitas silenciosas escribirá la tinta
de un bolígrafo bic
y, las hojas adornadas con borrones
quedarán sin terminar
y al final las páginas tuyas y mías
permanecerán con letras imaginarias
olvidando imaginarias hazañas.
Historias quedarán inconclusas:
letras extrañas en la memoria
deambularan infecundas, disipadas
en las páginas que jamás se escribirán.
AMADA PATRIA
Alma Aparicio Riquelme
Quién, estando lejos no recuerda la bandera
flameando allá en lo alto, descollando sus colores.
O no evoca la blanca cordillera
o la sangre del copihue
que corre, enardecida, por las venas
o el cielo azul con su estrella blanca
que engalana la bandera.
Quién al recordar la Patria amada
no siente trepidar el alma entera.
Se agiganta el sentimiento,
crece el corazón frenético en el pecho
en el cuerpo se siente palpitante
el zapateo de la cueca enardecida
y el fragor de la guitarra y la acordeón
El entusiasmo arranca de los labios
el grito más profundo y más glorioso
¡Viva mi Chile lindo!
con su gente y su mar esplendoroso.
De igual forma se aumenta la nostalgia
se recoge el alma, el cuerpo se estremece
al recordar la Patria ausente.
La pena en soledad es honda y crece.
y se llora con dolor y con tristeza
Se remonta la memoria
en las alas de un gran cóndor,
recorriendo de norte a sur,
volando a ras de cordillera
y palpando el cielo azul.
Quién no ha llorado como un niño
por el suelo que lo vio nacer.
Estando lejos se ama y se valora
la tierra que es tan nuestra,
tan madre, cariñosa y protectora.
Se siente un nudo en la garganta,
explota el pecho, de amor lleno,
y al pensar en esta tierra Santa
se siente orgullo de ser chileno.
A la Patria hay que amarla
con ardor, con fuerza y alegría,
sentirla vibrar en nuestro pecho
estando aquí o allá en la lejanía
A la bandera hay que adorarla
con el alma, defenderla con la vida.
Entre el verde mar y el cielo azul
no hay nada tan sublime como ellas...
ni tan grande, ni bravía ni señera.
No hay amor más puro y colosal
que a la Patria y la Bandera.
AL DECIRME ADIOS
Alma Aparicio Riquelme
Al decirme adiós pude medir tu cariño,
sabido es que el que menos ama
siempre escapa primero.
Al decirme adiós
se ha desvanecido tu nombre
se ha borrado tu amor.
Se han roto las cadenas
que me ataban al dolor.
Al decirme adiós
se fue lo que dolía.
La soledad parió versos nuevos
para sangrar poesía.
Al decirme adiós
comencé a respirar libertad
fui renaciendo otra vez
viviendo mi mejor primavera.
Trepé al árbol de la vida.
Volé sobre mis inviernos fríos.
Un rayo de sol ardiente
derritió la escarcha de mi alma.
EL OJO QUE ME MIRA.
Alma Aparicio Riquelme
El ojo que me mira
es el ojo de la ira,
se metió en el ojo de la rana.
El ojo de la rana
me mira desde el charco.
No es el ojo de la rana el que me mira,
es el ojo de la ira
el que mira por el ojo de la rana.
La rana ya no croa
con su croar de melodía
la rana croa triste
y mira con el ojo de la ira.
AYER FUE UN HOMBRE
Alma Aparicio Riquelme
El tiempo deshila
el ropaje que cubre los sentidos.
Los ojos van zurcidos con anteojos,
los oídos remendados con audífonos,
el olfato confunde los olores,
el tacto escondido bajo piel
y el gusto ya no es dulce...sabe a hiel.
El tiempo disgrega todo lo que toca,
trastoca la mente...la palabra...
se pierde pie al caminar.
Las manos tiemblan...
tiemblan las rodillas y la voz trepida,
tiembla el alma por el miedo
de no saber por qué el tiempo
desteje todo y nada zurce.
El hombre cuando es viejo
deshilacha un nuevo niño...
que nada sabe...que no entiende
ni razona.
Su pupila divaga cansada de mirar.
Nada comprende el nuevo niño.
No come solo...duerme poco,
respira a veces...se taima.,
se enoja sin razón...
llora...grita...patalea.
Su mente nada reconoce.
Él es otro y no distingue diferencias
entre un árbol y una rosa.
Sólo hilachas de cordura
atisban a lo lejos...temerosas.
Es un niño....que ayer fue un hombre.
Pero el tiempo no perdona
corroe el cuerpo...aturde la mente
y deshilacha, inclemente,
el ropaje que cubre los sentidos.
